LA LA LAND: UNA HISTORIA DE AMOR: MUSICAL LO-FI

LA LA LAND 01

Por Héctor Becerra Delgado

Los Ángeles, California. Mia (Emma Stone) atiende una cafetería en los estudios Warner Brothers y, en sus ratos libres, audiciona para conseguir trabajo como actriz. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que ama el jazz y sueña con ser el dueño de un club dedicado a este género musical. Tras una audición infructuosa, Mia asiste con sus amigas a una noche de fiesta, la cual termina mal porque la grúa se lleva su auto. Caminando a casa, entra a un bar y escucha a Sebastian improvisar al piano, lo cual ocasiona que Bill (J.K. Simmons), el dueño del lugar, lo despida por salirse del repertorio. Mia trata de expresarle lo mucho que le gustó su música pero él la ignora rudamente…

A NADIE LE GUSTA EL JAZZ

El origen del filme “La La Land: Una Historia De Amor” (“La La Land”, 2016) se remonta al 2010, cuando el guionista y director Damien Chazelle concibió un musical y desarrolló un libreto, el cual rechazaron varios estudios; mientras otros le exigían cambios radicales a la historia. Luego del éxito de crítica y taquilla de su película “Whiplash: Música y Obsesión” (“Whiplash”, 2014), la cual ganó tres premios Oscar, Chazelle logró poner en marcha el rodaje de “La La Land”. Con actores de renombre como Emma Stone y Ryan Gosling -en su tercera cinta juntos-, el filme resulta peculiar por despegarse de los géneros de moda y retomar uno en desuso, sin contar con “red protectora”.

LA GENTE AMA LO QUE LE APASIONA A OTROS

“La La Land” es un filme original que no se basa en canciones famosas, como los “musicales de rockola” al estilo “Mamma Mia” o “La Era del Rock”. Por si no fuese suficiente, rinde tributo al “Musical de Jazz”, un subgénero considerado extinto por los expertos en cine. Chazelle, baterista aficionado y melómano empedernido, logró salirse con la suya: “La La Land” ha sido un éxito de crítica y taquilla, a pesar de estar lejos de las corrientes de moda ¿La clave? Actuaciones estelares de Emma Stone y Ryan Gossling, quienes se sumergen de lleno en sus personajes. El libreto aborda con mucha honestidad el tema de la integridad artística y sus exigencias ante una vida convencional.

EL CONFLICTO Y EL COMPROMISO

Para quienes no son fanáticos del cine musical o el jazz, “La La Land” resulta atractiva por su trama romántica agridulce, que explora las decisiones que una persona debe tomar: mantenerse fiel a los principios de su arte o ceder a las presiones de llevar una vida “socialmente aceptable”. Mia y Sebastian se repelen al iniciar el filme. Poco a poco descubren que no son tan distintos y deberán enfrentar varios desafíos si quieren conseguir sus sueños sin sacrificar su arte o su relación sentimental. “La La Land” es, en ese sentido, la película hermana de “Whiplash”, la cual aborda -de manera tajante- el tema del compromiso artístico. Chazelle cuida que la forma no opaque al fondo…

ESTE ES EL SUEÑO

Con música compuesta por su compañero en la Universidad de Harvard, Justin Hurwitz, el director Chazelle crea un espectáculo visual y auditivo que rinde tributo a cintas musicales clásicas y filmes románticos como “Casablanca”. Aunque la secuencia inicial es espectacular -un número en plena autopista, que involucra a decenas de bailarines-, “La La Land” evita el glamour innecesario y usa locaciones reales la mayor parte del tiempo, retomando lugares históricos de Los Ángeles que suelen ser ignorados cuando se filma en dicha ciudad. En fin, “La La Land” resulta recomendable: Estamos ante una de las películas más arriesgadas y uno de los éxitos más improbables del 2016.

 

 

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