LA GRAN MURALLA: DE PÓLVORA Y MONSTRUOS

THE GREAT WALL 01

Por Héctor Becerra Delgado

Durante el siglo XI, una veintena de mercenarios europeos se internan cerca de China para conocer -y conseguir- la legendaria pólvora negra. Asediados por tribus nómadas, los mercenarios pierden a varios de sus hombres. Una noche, mientras descansan alrededor de una fogata, son atacados por una criatura monstruosa, a la que William (Matt Damon) logra cortar un brazo con su espada. En compañía de Tovar (Pedro Pascal), logran llegar a la Gran Muralla y son tomados como prisioneros. Al mostrar el brazo del monstruo, los guerreros chinos se alarman: estas criaturas llamadas Taoties suelen atacar cada 60 años y, al parecer, adelantarán su embestida semanas antes de lo previsto…

¿QUÉ ESTABAN TRATANDO DE IMPEDIR?

El concepto de la súper producción “La Gran Muralla” (“The Great Wall”, 2016) se le atribuye a Thomas Tull, director de la compañía productora Legendary Pictures. Tull concibió una premisa de fantasía y horror para explicar la razón de ser de la Gran Muralla China: proteger a la humanidad de monstruos carnívoros que atacan cada 60 años. Con la ayuda del escritor Max Brooks, célebre por su novela “Guerra Mundial Z”, se desarrollaron los primeros borradores de guión, los cuales fueron enriquecidos por el director Edward Zwick (“El Último Samurai”, “Leyendas de Pasión”) y el productor Marshall Herskovitz, quienes iban a ser parte de esta millonaria coproducción fílmica…

LA ÚNICA BARRERA PARA SALVAR AL MUNDO

Usualmente, cuando una cinta es acreditada a múltiples guionistas, el resultado suele ser disparejo. La participación de varios escritores no suele darse como trabajo en equipo, sino por la intención de una compañía productora de “redondear” un libreto que requiere volverse más “comercial”. “La Gran Muralla” es un ejemplo: el libreto final -“screenplay”- viene acreditado a la mancuerna de Doug Miro y Carlo Bernard (“El Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo”), así como al veterano Tony Gilroy, responsable de los guiones de las cuatro primeras entregas de la saga del espía Jason Bourne ¿Qué resultó? Una película con destellos artísticos y la descarada urgencia de complacer.

LA PRIMERA GUERRA QUE VALE LA PENA LUCHAR

Y los méritos artísticos de “La Gran Muralla” se deben en gran medida al cineasta chino Zhang Yimou. El versátil realizador ha demostrado su maestría tanto en filmes de bajo presupuesto (“El Camino a Casa”, 1999) y en fastuosas producciones como “Héroe” (2002) y “La Casa de las Dagas Voladoras” (2004). Sin embargo, “La Gran Muralla” ofrece poco más allá de sus méritos visuales, ya que su libreto cae en varios clichés del género de aventura: héroe blanco en una cultura exótica, humor simplón y diálogos acartonados, subtramas que se desaprovechan, etc. Al menos se agradece que no exista una historia romántica forzada. Estamos ante un filme irregular y apenas entretenido…

 

 

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